En el estudio se llevan a cabo distintas actividades relacionadas con el canto y la puesta en escena del cantante. Las actividades están destinadas tanto a principiantes que recién se animan a entrar al mundo del canto, como a estudiantes avanzados y profesionales. El trabajo individual es absolutamente personalizado (tanto para niños como para adultos), mientras que los talleres grupales buscan romper con la barrera entre el cantante y el público, trabajando otros aspectos del desempeño vocal que exceden la clase individual. Se trabajan todos los géneros musicales (canto clásico, comedia musical, pop, jazz, bossa nova, blues, tango, latino, etc).

Algunas de las actividades que se llevan a cabo en el estudio:

  • clases de canto individuales y personalizadas
  • Taller de canto de verano (Febrero)
  • Talleres de expresión escénica en canto (anuales y cuatrimestrales)
  • Muestras de alumnos para llevar al escenario lo trabajado
  • Canto para niños
  • Iniciación al canto para adultos
  • Reeducación vocal para voces cansadas (voz hablada y voz cantada)

           

 varrojo@gmail.com – 4432-8719

 “Nada tarda tanto como aquello que no se empieza.”    Alain Joule

¿Qué es el Taller de Expresión Escénica?

Es un espacio para trabajar aquellas herramientas que tienen que ver con la puesta en escena del cantante.

Muchas veces trabajamos durante mucho tiempo en nuestras clases individuales temas que tienen que ver con la técnica vocal, pero a la hora de pararnos en un escenario nos sentimos desprotegidos. Otras, por el contrario, armamos un guerrero que “está en guardia” arriba del escenario, y salimos airosos de la escena, pero sentimos “que no fuimos del todo nosotros mismos”. El trabajo individual que se hace en las clases de técnica vocal apunta a contar con un instrumento vocal dúctil y disponible, pero luego sobre el escenario entran en juego otros factores que muchas veces quedan en manos de lo que surja en la improvisación del momento.

El Taller de Expresión Escénica no es una clase de técnica vocal grupal, ni reemplaza el trabajo que se realiza en una clase de técnica vocal. Este espacio busca trabajar todas esas otras cosas que entran en juego en el escenario a la hora de cantar. Por eso es que, inevitablemente, se plantea en forma de taller grupal.

¿Cuánto dura?

El taller consta de 1 encuentro mensual de 4 horas, un sábado al mes, de Marzo a Diciembre. Se cierra el trabajo con una presentación en donde se muestra lo trabajado (un concierto donde podés invitar a quien quieras). Siendo un encuentro al mes, es una buena oportunidad para ir poniendo en práctica frente a otros el repertorio que estás trabajando en las clases regulares de canto (si es que tomás clases, lo que no es un requisito excluyente).

¿Quiénes lo pueden hacer?

Cantantes, estudiantes de canto o simplemente personas que quieran cantar y no se animen (es decir, no es requisito haber tomado clases de canto para hacerlo). No importa si el nivel vocal de los participantes no es parejo, porque cada uno trabaja desde su estado actual, y el trabajo con el otro tiene que ver con la conexión, la presencia escénica, la comunicación, y no con la demostración técnica de habilidades (que, por supuesto, si todo lo otro fluye, la técnica que ya se tenga trabajada encuentra su mejor lugar para desplegarse).

Es ideal para quienes quieren trabajar su pánico o miedo escénico, o para quienes el hecho de cantar sobre un escenario resulta un momento de mucha presión. El objetivo es trabajar con esos fantasmas y esas trabas que surgen en la instancia escénica.

¿Importa el estilo de música que quiero hacer y/o el tipo de técnica vocal que uso?

No, no importa. Probablemente en el mismo grupo haya gente con intereses en estilos de música muy distintos. Respecto a la técnica vocal, como el taller no apunta a trabajar técnica, pueden convivir personas que trabajen desde distintas técnicas, y se respetarán los enfoques individuales y se trabajará la interpretación desde ese lugar. Es decir, llegado el momento de vocalizar, cada uno aplicará aquello que le resulta más cómodo y que ya viene trabajando con su profesor/a.

Me interesa pero soy muy muy tímido/a y no me animo, tengo miedo que me hagan cantar solo/a frente al grupo

El objetivo del trabajo es que cada uno llegue a donde esté listo para llegar hoy. La idea es convertir el momento de cantar ante el otro en algo agradable y placentero, ahuyentar fantasmas si los hay, romper barreras y eliminar tensiones y “alertas” innecesarias del cuerpo al cantar. Pero nada de esto va a ser forzado. Aún cuando se trabajen ejercicios grupales, el crecimiento individual se tiene en cuenta desde donde está parado cada uno hoy. No importa cómo sea el proceso de los otros compañeros, si cuando llega la instancia de la muestra final el miedo continúa, se pueden preparar duos o trios si aún no se siente que se está listo para cantar solo ante el público.

¿Cuáles son los requisitos?

Dado que hay un cupo máximo de inscripciones, el primer requisito es reservar la vacante. Luego, para participar del concierto final, es necesario haber abonado todos los encuentros.

Además, se sugiere ir eligiendo 2 o 3 temas, que serán los que se cantarán en la muestra final. No es indispensable tenerlos elegidos para los primeros encuentros. La idea es que sean temas cómodos vocalmente y que no traigan dificultad musical (o que ya hayan sido trabajados en clases individuales), para poder así enfocar el trabajo en lo que sucede en el escenario. Si no se sabe qué es lo que se quiere hacer, o si se quiere preparar algo grupal, en el mismo taller definimos los temas de quienes estén indecisos.

Fechas taller 2012 (3er sábado de cada mes, exceptuando Agosto y Dic.):

  • MARZO: Sábado 17/3 –14 a 18hs
  • ABRIL: Sábado 21/4 –14 a 18hs
  • MAYO: Sábado 19/5 –14 a 18hs
  • JUNIO: Sábado 16/6 –14 a 18hs
  • JULIO: Sábado 21/7 –14 a 18hs
  • AGOSTO: (Fecha a definir dependiendo de fechas de visita de Rabine a la Argentina)
  • SEPTIEMBRE:  Sábado 15/9 –14 a 18hs
  • OCTUBRE: Sábado 20/10 –14 a 18hs
  • NOVIEMBRE: Sábado 17/11 –14 a 18hs
  • DICIEMBRE: Sábado 8/12 –14 a 18hs
  • Concierto-Muestra:  Sábado 15 de Diciembre.

Costo:

$140 por encuentro

Contacto:

4432-8719   –   varrojo@gmail.com


Taller de Canto de Verano

21 diciembre, 2011

FEBRERO 2012 – 4 ENCUENTROS de 2 hs – 1 vez por semana.

Martes 7, 14, 21 y 28.   19.30-21.30hs –  COSTO TOTAL $250

Palermo, Capital Federal.

 

Te respondo algunas preguntas frecuentes, si tenés alguna otra duda escribime (varrojo@gmail.com) o llamame 4432-8719.

Vivian Arrojo

¿De qué se trata?

El Taller de Canto de Verano está pensado para romper el hielo con la idea de cantar. Muchas personas dicen que les gustaría cantar pero no se animan, o creen que no pueden hacerlo al sentir que no tienen linda voz. En otros casos, hay quienes se animan a cantar a puertas cerradas, pero mueren de timidez si tienen que hacerlo frente a otros. La idea de este taller es sacarle peso a la idea de cantar, evitar exigencias que inmovilizan, y lograr a través de ejercicios y juegos vocales disfrutar del momento de cantar. Se trabajan aspectos de la técnica vocal, pero siempre dentro de este marco y estos objetivos.

Me gusta la idea pero me da mucha vergüenza que me hagan cantar solo/a

Siendo un taller intensivo, el trabajo es grupal y está acotado al tiempo del que se dispone en los encuentros. Por esto, es más que probable que siempre los ejercicios sean en grupo, ya sea todos juntos o en pequeñas formaciones (de a 4, de a 3 o de a 2). Esto por supuesto depende directamente  de los participantes. La idea es que el juego se lleva hasta donde es divertido (como todo juego) por lo que no se va a poner a nadie en una situación incómoda, dado que sería todo lo contrario de lo que se está buscando.

Quiero cantar pero soy desafinado/a y tengo miedo de hacer un papelón

En mi experiencia, todos los casos de gente desafinada son corregibles. Y en todos los casos, el escuchar la voz de otro es un punto de apoyo para comenzar a afinar (muchas veces no se tiene la habilidad de reproducir una nota tocada por el piano, pero sí se la afina al escuchar a otro cantándola como referencia). Por este motivo, aún si sos desafinado/a no sería raro que te sorprendas con el hecho de que al cantar en grupo comenzás de a poco (y con paciencia) a afinar.

-          No tengo una gran voz, ¿Puedo Cantar?

Más de una vez escuché a gente decir “Me encantaría cantar, pero no tengo voz”, refiriéndose a que no sienten estar altamente dotados vocalmente. A lo que respondo “A menos que seas mudo, voz tenés”. Es un error muy frecuente creer que para cantar hay que contar de antemano con un don natural. Ningún pianista nació sabiendo tocar el piano. Entonces, ¿Por qué para ser cantante se considera que uno ya tiene que saber cantar, o tener la voz “colocada”, sin haber jamás estudiado? Es cierto que hay gente que tiene más facilidad que otra, y es cierto que existen contados casos de personas que sin haber estudiado tienen al cantar una voz hermosa a priori. Pero hay que tener cuidado de creer que la excepción es la regla. Y respecto a no tener tanta facilidad, eso sólo significa que se va a necesitar un poco más de tiempo para alcanzar los mismos resultados que otros logran más rápido.  

-          ¿Hace falta algún conocimiento previo?

No es necesario. 

-          ¿Hay un límite de edad?

La edad mínima que se recomienda para encarar el estudio de la técnica vocal es 15 años. Esto es para asegurarse que haya cambiado la voz, y evitar trabajar cuando la laringe aún está desarrollándose. Esto no significa que quienes aún no hayan alcanzado esa edad no puedan tomar clases de canto, sino que el trabajo con menores se tiene que enfocar desde otro lugar. Saber esto es importante, para evitar caer en un profesor que quiera trabajar técnica vocal con menores, algo que puede resultar contraproducente. Personalmente no considero que haya un máximo.  

-          Me gusta tal cantante, ¿Puedo llegar a cantar igual que ella/él?

Igual igual, no. Lo que determina la voz de un cantante es: a) el “instrumento” que posee; b) lo que es capaz de hacer con ese “instrumento”. El punto “b” tiene que ver con la técnica vocal. Es decir, yo puedo admirar la capacidad que tiene alguien para hacer escalas, llegar a notas graves o agudas, frasear, etc. Eso sí se puede trabajar, y lograr ampliar las actuales posibilidades de mi instrumento pudiendo, de acuerdo a mis límites naturales, equipararme técnicamente a un cantante o acercarme a sus posibilidades (cuando hablo de límites naturales quiero decir: si yo soy mezzosoprano, por ejemplo, nunca voy a tener los sobreagudos que tiene una soprano ligera).

Pero querer que mi voz suene igual igual a la de otra persona es imposible, es como querer tener el exacto mismo cuerpo de tal modelo o de tal actriz. La voz (el timbre que cada uno tiene) tiene que ver con las características fisiológicas de la persona. Así como la caja de una guitarra (y no simplemente sus cuerdas) hacen que esa guitarra suene como suena, y según los distintos tamaños, formas y materiales con las que construya esa guitarra, ese sonido va a ser de tal o cual manera, lo mismo sucede con la voz humana. Tanto las características de mis cuerdas vocales, como las de mis huesos y músculos, la forma de mi cara,  de mi nariz, de mi boca, el tamaño de mi torso, etc.,  van a determinar el “color” de mi voz, mi timbre vocal.

Es un error querer sonar como otro, y es cierto que muchos logran acercarse bastante a la voz de algún cantante “disfrazando” su propia voz o imitando yeites o vicios que caracterizan a dichos cantantes, pero considero que la real búsqueda a la hora de cantar tiene que ir en el camino de descubrir lo propio, y sacarle provecho a las propias posibilidades, que nunca son pocas.  

-          ¿Cuál es la frecuencia de las clases? ¿Cuánto tiempo me lleva?

La clase es individual, de una hora de duración, una vez por semana. Al comenzar se coordina un día y horario de clase, en base a la disponibilidad del alumno y los horarios que haya libres.

  Por cualquier otra duda que tengas, podés escribirme a varrojo@gmail.com.

 

Canto para Bailarines

15 marzo, 2007

Hay un dicho popular que dice que “esto no se acaba hasta que cante la gorda” (“It’s not over until the fat lady sings”). La referencia es obvia: tradicionalmente las cantantes de opera eran gordas. A mí el hecho siempre me llamó la atención.  Probablemente porque quería dedicarme a cantar y no era gorda ¿Es que tenía que engordar para convertirme en cantante?

El punto a su vez está íntimamente ligado a la gran dificultad que encuentran los bailarines para aprender a cantar, especialmente si buscan respuestas en las escuelas tradicionales de canto.

Es muy habitual que los maestros de canto reduzcan la técnica vocal a una serie de pautas a seguir (bajar el diafragma, o abrir las costillas, o “inflar” la panza, etc). Según sea el enfoque y según sea la técnica serán las “reglas”, pero básicamente dan a entender que si uno es un buen alumno y las sigue al pie de la letra, va a cantar bien. Quien tiene un entrenamiento físico y está acostumbrado a dirigir muscularmente su cuerpo, encuentra fácil de entender estos “manuales del buen cantar”, y emprende la tarea. Pero una vez recorrido cierto trecho, se encuentra con límites y, siendo que cumplió con la tarea, se resigna a pensar que no está “vocalmente dotado” o que hay manejos musculares que aún le falta dominar.

La explicación cerraría si el aparato fonatorio se pudiera direccionar de la misma forma en que yo direcciono una mano o un pie. Es decir, yo puedo subir la mano con cierta energía, con un movimiento de ciertas características, o de ciertas otras, y eso lo manejo, y cuanto más control tengo de mi cuerpo mejor manejo la calidad de esos movimientos.

Pero la realidad es que en la fonación, además de cierto entrenamiento muscular, intervienen una serie de mecanismos autónomos del cuerpo, que no puedo entrenar como entreno mis brazos y mis piernas. Aún así, no está todo perdido si esos mecanismos autónomos no funcionan en mí en la forma más propicia en la que debieran funcionar para ayudarme a cantar. Así como yo no puedo decirle a mi estómago cómo hacer la digestión, pero si puedo ayudar desde otras acciones a que esa digestión se realice bien (sin comer apurado ni nervioso, masticando una cierta cantidad de veces cada bocado, etc.) de la misma forma puedo colaborar para crear la situación más propicia posible para cantar.  

Es muy posible que al pensar en el aparato fonatorio pensemos en un aparato cuya función principal sea fonar. Sin embargo, la fonación aparece como una adaptación funcional secundaria que usa estructuras que, en sí mismas, no estaban originalmente orientadas hacia esa función. Es decir, existen en la laringe funciones mucha más primitivas a la fonación, relacionadas con la conservación de la vida misma (respiración, protección de las vías aéreas inferiores, deglución, estabilización de la cintura escapular y torax). Esas funciones pueden entrar en juego por alguna “alarma” emocional o psicológica en el sistema nervioso (nervios, angustia, sensación de exposición, etc) o por alguna actividad que las incentive. Por ejemplo, si yo hago un esfuerzo físico como puede ser empujar un mueble pesado, sin siquiera proponérmelo, voy a cerrar los músculos del cuello, reteniendo el aire en los pulmones para poder empujar con más fuerza. Es un reflejo autónomo del cuerpo, que tiene relación directa con las cadenas musculares (esto es, al entrar en acción un músculo por una actividad voluntaria, otros músculos que no busqué accionar entran en actividad para colaborar con la realización de esa acción). Esto no implica que no se pueda fonar en esas circunstancias, pero la calidad sonora se va a ver afectada, sumado al esfuerzo que significa emitir de esta forma.

El esfuerzo innecesario al cantar también está conectado con la cantidad de aire que tengo para usar, que es la “materia prima” de nuestro sonido. Si no tengo suficiente aire, el sistema nervioso manda la alarma para estrechar la salida (cerrando la faringe media en forma refleja), respondiendo a las funciones primarias de la laringe. Para producir sonido en estas circunstancias voy a requerir fuerza extra. Si nuestro cuerpo fuera un instrumento de viento, con poco aire no sonaría o sonaría pobremente, pero como muscularmente se pueden realizar compensaciones, aprendemos a compensar la falta de aire con esfuerzo que, en realidad, no debería existir.  

Si a todo esto le sumamos el hecho de que los músculos respiratorios son, exceptuando el diafragma, también músculos posturales, y que en el bailarín estos tienen un entrenamiento muy específico destinado al movimiento;  es necesario flexibilizar esas estructuras musculares para poder hacerlas funcionales al canto.  Por último, en referencia al trabajo de la laringe y los pliegues vocales, no está de más mencionar que, quién está entrenado en disciplinas corporales, piensa en el movimiento desde cierto trabajo muscular y ciertas distancias, que es necesario rever a la hora de cantar, en donde los movimientos y las distancias de los músculos que intervienen en la fonación son muchísimo menores, y en donde se entrena una motricidad mucho más fina. Se trata de una actividad, y por ende existe trabajo muscular, pero las dimensiones de ese trabajo son totalmente distintas a las que se utilizan para bailar.       

Vivian Arrojo   

(bibliografía de consulta: Textos del Centro de Trabajo Vocal; textos de las conferencias de las 1eras. Jornadas Nacionales del Método Rabine a cargo de Eugene Rabine)

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